Hoteles pequeños:pocas manos, mil cosas.
Familias y equipos reducidos que manejan 8–20 habitaciones. La PC del mostrador es la única pieza de tecnología confiable. El sistema tiene que respetar eso.
Una mañana en un hotel pequeño.
Llega Carla, recepcionista del turno mañana.
Entra con su clave de 4 dígitos. La PC ya está prendida. Vista del día: 3 salidas, 5 ingresos.
Un huésped quiere irse sin pagar.
El sistema avisa que la cuenta tiene saldo y bloquea la salida. Carla llama al dueño por WhatsApp; el dueño autoriza y el motivo queda registrado.
Llega Méndez con reserva.
Documento, ficha firmada en pantalla, asignación de habitación. 87 segundos.
Se cae internet en el barrio.
Aparece un cartelito de “sin internet”. Carla sigue cargando consumos como si nada. La nube espera.
Vuelve internet.
Los 12 cambios pendientes se sincronizan solos. El dueño los ve desde su casa en 30 segundos.
Cambio de turno.
Carla cierra sesión. El conserje del turno noche entra con su clave. Mismo sistema, otro usuario.